Psicología perinatal

«La maternidad que te contaron no siempre es la que estás viviendo. Y está bien.«


Buscar un embarazo, gestar, parir y criar son procesos revolucionarios. A veces, la felicidad se mezcla con el miedo, la culpa, el cansancio extremo o el duelo.

No tienes que poder con todo sola. Estoy aquí para acompañarte a transitar esta etapa con calma, sin juicios y cuidando de tu salud mental. Porque para cuidar de tu bebé, primero necesitas estar bien tú. Entiendo por lo que estás pasando…

La sociedad nos vende la maternidad como una etapa de felicidad idílica y «color de rosa». Sin embargo, la realidad es que el nacimiento de un bebé también implica la «muerte» de la mujer que eras antes para dar paso a la madre que eres ahora. Es una crisis vital en toda regla.

Si estás aquí, es muy probable que te encuentres en alguna de estas situaciones:

  • Dificultad en la búsqueda del embarazo: El camino se está alargando, aparecen la frustración, la obsesión, el desgaste en la pareja o la montaña rusa emocional de los tratamientos de fertilidad.
  • Embarazo con miedo o ansiedad: En lugar de disfrutarlo, te asaltan los temores al parto, a si sabrás hacerlo bien, o arrastras el miedo de una pérdida anterior.
  • Posparto y «Baby Blues»: Te sientes triste, desubicada, sobrepasada por el cansancio y te invade una culpa terrible por no sentir la felicidad que «deberías».
  • Duelo perinatal: Has sufrido la pérdida de tu bebé (sea en la semana que sea) y sientes que el mundo sigue girando mientras tu dolor se ha quedado congelado e incomprendido.
  • Crianza y Apego: Te cuesta poner límites, notas que la paciencia se te agota demasiado rápido o quieres sanar tu propia historia para no repetir patrones con tus hijos.

¿Cómo te puedo acompañar?

Como psicóloga perinatal y como madre de tres hijos, mi consulta no es un lugar donde venir a recibir «consejos de manual». Es un refugio para ti.

Trabajaremos juntas para:

  1. Validar y normalizar: Entender que todo lo que sientes (rabia, miedo, tristeza, ambivalencia) es normal y tiene espacio aquí.
  2. Desactivar la culpa y la autoexigencia: Aprender a ser la madre que tu hijo necesita, no la madre perfecta que Instagram o la sociedad exigen.
  3. Sanar el vínculo: Darte herramientas para construir un apego seguro con tu bebé desde la calma y la consciencia, no desde el miedo.